En una milésima de segundo,
aquella niña la hipnotizó.
Con sus ojos verdes y
sus rizos despeinados,
la miró hasta adentrarse en sus pupilas,
y por un momento, parecían estar solas.
Se miraban desde los extremos
de aquel corto paso de cebra.
Sus campos de visión se centraron,
ignoraban a los pasantes
cruzando corriendo en rojo.
Y de repente sintió que tenía que hacer algo.
Quería decirle todo lo que podía decir
una chica de 16 años a una de 6.
Todo su manual de supervivencia
de sus últimos 10 años de vida
únicamente con la mirada.
Hubo un silencio.
Aunque los coches pasaban,
Los cláxones pitaban
Y la gente gritaba,
hubo un silencio.
Un silencio atronador.
El semáforo se puso en verde
Y los viandantes empezaron a empujarla.
El padre de la pequeña,
con ojeras tan grises como su traje,
cogió su diminuta mano
Y ambos siguieron adelante.
Ella hizo lo mismo,
Hasta que se cruzaron,
en aquel paso de cebra del centro de Madrid,
y el resto del mundo se paró.
Las agujas reloj dejaron su tic tac,
la chica se agachó y le dijo todo.
Todas las cosas que necesitaría,
según su aún corta experiencia.
Todos los consejos y advertencias.
Miró su suéter agua marina,
como por primera vez
y se preguntó porque le era familiar.
Volvió a centrarse en sus ojos,
la niña asintió un poco seria,
dando a entender que había entendido todo.
Se levantó y la observó desde lo alto
para seguir en su dirección.
Dieron cada una un paso hacia delante,
casi simétricamente,
y como si nada todo volvió a la normalidad,
el tiempo volvió a transcurrir y
la gente volvía a gritar.
Cuando llegó a casa,
se miró al espejo
observó su propio iris
y peinó el rizo rebelde
que se había escapado.
Cogió un marco de fotos
de su viejo salón
y acaricio su retrato
con aquel jersey azul.
¿Estaría tu 'yo' de 6 años orgulloso/a de quién eres ahora?
¿Qué consejos le darías?
Hace un tiempo pasé unos días en Madrid con mi familia, viaje que en parte inspiró este texto. Mi prima cumplió 6 años, lo que me hizo reflexionar sobre mi propia infancia y sobre que papel podría tener yo en la suya.
Además, fuimos al Parque Europa en Torrejón de Ardoz, un parque enorme con réplicas de monumentos de toda Europa, y me lo pasé como una niña. Saqué algunas fotos, pero aún nos dejamos cosas por ver, así que espero volver. ¡Feliz semana!




